Perros y comunidades

Vagabundear no es un buen negocio para tu perro

Es fácil imaginar a un perro feliz correteando por las calles del barrio, libre de restricciones y moviéndose a sus anchas.

Perro callejero

Pero la imagen es engañosa: no es para nada seguro que tu perro vague por las calles. Estos son cuatro riesgos a los que tu mascota se expone al hacerlo: 

1. Automóviles: el enemigo número de los perros callejeros es el automóvil. No importa cuán desolada sea la calle, siempre existe el riesgo de que un vehículo golpee a un perro distraído, y las consecuencias pueden ser fatales. 

2. Enfermedades: vagabundear es sinónimo de explorar para tu perro. Eso sería bastante positivo de no ser porque mientras tu mascota se mueve por espacios que no conoce, puede encontrarse con venenos, sustancias que le pueden provocar enfermedades, como excrementos, animales muertos o incluso mordeduras o picaduras de criaturas vivas. Además, un perro callejero sediento beberá de charcos, alcantarillas o cualquier otra fuente de agua estancada, que pueden provocarle enfermedades tanto a él como a tu familia.

3. Parásitos: en las calles, un perro está expuesto a heces que son una de las fuentes más importantes de contagio. También se puede infestar de garrapatas.

4. Encuentros agresivos con otros animales: el riesgo, en este caso, es para ambas partes. Tu perro puede lesionar o incluso matar a otro animal, salvaje o domesticado. De la misma forma, otro animal pueden hacer lo mismo a tu mascota.